Siria, la lucha en otro campo.

27 de Marzo de 2017

Cuando Omar Kharbin, sirio de de 23 años, se preparó a disparar sabía que con ese disparo se jugaba el destino de su país, miró fijamente al hombre que tenía de frente, disparó y no falló... había convertido en gol aquel tiro penal pitado en la prórroga del encuentro contra Uzbekistan, un gol que les permitía seguir soñando, uno que dejaba a su selección nacional cuarto en su grupo, a un punto de la zona de la preclasificación.

Siria oficiaba de local para el encuentro del pasado jueves 23 de marzo de 2017 ante Uzbekistan, decir local es un eufemismo, jugaban en Malaca, Malasia, a miles de kilómetros del estadio de los Abasidas, estadio de Damasco que en condiciones normales sería su sede pero que por la guerra ha tenido que abandonar. Paradójicamente, lejos de su público y con su país sumido en una cruenta guerra la selección de Siria está haciendo la mejor campaña mundialista desde que a la fase final de la copa mundo se clasifican treinta y dos equipos, quizás la mejor campaña en toda su historia.

Siria inició su periplo para Rusia 2018 en la segunda ronda de clasificación, ubicado en el grupo E de la zona asiática enfrentó a Camboya, Afganistán y Singapur, así como al poderoso Japón; pese a haber perdido por sendas goleadas 0 a 3 y  5 a 0 con este último, se impuso a sus otros rivales ganando seis de los ocho partidos disputados. Clasificado como uno de los mejores segundos Siria entró a formar parte del grupo A de fase final, donde se enfrenta a otros dos equipos cuya participación a la copa mundo es frecuente: Irán (presente en tres de los últimos cinco mundiales) y la República de Corea (equipo que desde 1986 ha participado de manera consecutiva en el torneo orbital), así como a China, Qatar y Uzbekistán.

Pese a que en principio se le auguraba un destino poco auspicioso en su grupo resultados importantes como los empates con la República de Corea e Irán, y las victorias sobre China y Uzbekistan mantienen vivas las ilusiones puestas en el seleccionado Sirio, el cual aún lucha por llegar a un tercer puesto que le permita disputar un cupo al repechaje con el tercero del grupo B.

Siria no tiene el camino fácil, sus posibilidades se centran en ganar sus partidos contra Qatar y China y buscar los mejores resultados posibles contra los duros rivales de Irán y la República de Corea, así como aguardar que sus rivales directos, los uzbekos, no sume demasiados puntos. Aún de pasar a la preliminar de la repesca tendría que verse con Australia o los Emiratos árabes, si no con Japón o Arabia Saudita, y en el remoto caso de superar a uno de estos rivales de relumbrante historia en el futbol asiático enfrentarse a un equipo Centro o Norteamérica.

Admitámoslo, Siria tiene muy remotas posibilidades de jugar en Rusia 2018, pero eso sí, cada victoria, cada pequeño logro conseguido a lo largo del camino que conduce a esta competencia, y lo más lejos posible que pueda llegar, será una pequeña gran gesta para la representación de un país actualmente devastado por la guerra.

Por ahora un paso a la vez: la primera meta para Siria es llegar a ser terceros de su grupo, y para eso mañana 28 de marzo deberá buscar sumar lo más que pueda, quizas un empate, cuando no una victoria de visitante ante a República de Corea, ambos resultados se constituirían en un logro pírrico, y al mismo tiempo esperar una victoria Qatarí en Taskent... complicado.